
Como cada vez que "vuelve" David Shore, el creador de la serie, a escribir los guiones de la serie, aparcamos momentáneamente la "espectacularidad" de algunos casos para centrarnos más en la(s) persona(s), en el drama y, sobre todo, en House, al que vamos a seguir "conociendo".
Y, si una cosa sorprende de este episodio, es la maestría con la que se pasa de la comedia (completamente hilarante en los primeros minutos, con la apuesta entre House y Cuddy), para ponerse serios de manera brusca debido al último caso al que se enfrenta nuestro buen doctor: una chica que ha sido violada, y que, por una extraña razón (ni siquiera ella es capaz de verla, tan sólo sentirla) sólo quiere ser tratada por House. La relación médico-paciente que surgirá entre ambos da buena muestra de lo que comentaba el otro día en mi segunda casa: que esta serie se merece un reconocimiento por encima de la simple catalogación como otra más del montón de "de médicos", ya que se aleja, y con mucho, de cosas como, por ejemplo, Anatomía de Grey, por poner una coetánea. Sus tramas van mucho más allá de aquello que vemos a simple vista, como los chistes de House y sus "milagros" médicos, pero la verdad, me siento incapaz de describirlo, porque, sinceramente, House hay que verla. Y, tras las risas de su última salida de tono, reflexionar.
Valoración: 9/10.

1 comentarios:
Este capitulo me, gusto bastante,creo que unos de mis preferidos de la tercera temporada.tengo ya ganas de que la saquen en DVD.
Publicar un comentario en la entrada