
¡Qué cabrones, cómo han dirigido este capítulo! Para no destriparos nada, sólo "arrodillarme" (
Hasta el momento, esta segunda temporada me estaba pareciendo de lo más sosa, y la verdad es que con este cuarto episodio me he quedado mucho más que satisfecho. Sí, me da igual que ya tengamos la primera baja, pero está tan bien llevada, el final de mi personaje favorito de la serie es tan genial, tan jodidamente genuino que se lo perdono, ya que tarde o temprano sabía que debía de caer. Y qué mejor manera que ésta. Olé sus cojones.
Volvemos a ver a T-Bag, a Abruzzi, y a Tweener, cada uno con diferente suerte en su huida, pero hay que destacar, cómo no, al primero. Y es que lo que se trae entre manos en este capítulo es increíble. T-Bag es un personaje tan magníficamente desarrollado, un psicópata tan carismático, y tan hijo de puta, que es difícil no cogerle cariño al jodío, y es quien protagoniza en más de una ocasión los mejores momentos de la serie.
En cambio, el "vuelco" que da la situación en el bando de Scofield no me ha gustado nada, pareciera que no quieren dejar a ningún personaje de la serie sin un resquicio de ambigüedad, o quizá sea para obligar una evolución de Michael, pero todo queda por ver. Aún así, y junto con lo que se trama alrededor de la doctora Tancredi, la serie intenta restablecer parte de su identidad, la que la definía en la primera temporada, de dejar al espectador con ganas de más tras cada episodio, y lo consigue aún con el paso lento con que avanza. Pero coño, que merece la pena, y mucho además, por ver cómo se desarrollan las subtramas que se abren.
Valoración: 9/10 (como digo, por la primera baja)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada