
No se puede negar el indudable factor adictivo de esta serie, que hace que, aún en los momentos más flojos, sigas con ella para ver qué nueva sorpresa te depara. Pero en un momento en el que las preguntas superan con mucho a las respuestas, y en el que el mayor atractivo de cada capítulo tan sólo es encontrable en un par de escenas, que la trama no haga más que plantear dichas incógnitas en diálogos con ínfulas de trascendencia llega a cansar un poco. Como la montaña rusa en que se han convertido los personajes, que no paran de sorprendernos, aunque por desgracia, para bien y para mal. Lo que sigue sin perder un ápice de interés, y de su efectividad (unas veces más acertados que otros, pero siempre resultones) son los flashbacks (en éste descubriremos la espectacular explicación de que Locke estuviera en silla de ruedas), que no dejan de sorprendernos, para cobrar especial importancia en episodios como éste (aunque esto de la importancia no lo pueda afirmar certeza, que siempre me llevo un chasco xD). Como siempre, habrá que esperar, aunque no me extraña que gran parte de la audiencia ya se haya dado por rendida. La verdad, no se lo reprocho, y es que el ritmo de esta serie en la tercera temporada es tan irregular que hay momentos en los que hay que hacer un esfuerzo sobrenatural para seguir adelante con ella. Esperemos que, al menos, la cosa gane enteros, como siempre, en su recta final; que al menos esta temporada no se convierta en la última cuando aún queda (según los guionistas), un largo recorrido que, por desgracia, es cada vez más agotador.
Valoración: 6/10

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