
Desde que empezara esta tercera temporada, he de confesar que he ido a contracorriente. Con los denostados primeros episodios parece que soy el único que disfrutó, ya que ni las críticas ni la audiencia acompañaron. Ahora, cuando todo el mundo asegura que Perdidos ha retomado la senda de la primera temporada, es cuando me siento aún más bicho raro.
Ni Desmond, ni Locke, consiguen emocionarme como antes. Los últimos episodios son de lo más soso que me estoy echando a la cara actualmente. Una estructura parecida que me aburre, quizá por no entrar en el juego de la serie: unos flashbacks aburridos ya demasiado abundantes, sin gracia ni chicha, y la cámara en la actualidad, en la isla, mostrándonos pequeños detalles de esos de dejar con la boca abierta, y preguntándonos el porqué. Mención aparte, claro, del final, con el que los guionistas tendrán que empezar a dar explicaciones ESTA TEMPORADA si quieren dar un season finale a la altura de los anteriores, o eso espero. Pero vamos, que sé que al final esto lo dejarán para dentro de dos años y el final de temporada tendrá que ver con Ben y la pesá de la Juliet... Veremos a ver qué nos tienen preparado, porque esto no puede quedar así.
Valoración: 6/10.

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